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Entrevistas

REINDUSTRIALIZACION YA

REINDUSTRIALIZACION YA


REINDUSTRIALIZACION YA.

Una de las lecciones aprendidas con la crisis de la Covid-19 es la resiliencia de la industria como tractor de la economía de un país. Es de todos conocidos como un país como España, con una dependencia del sector servicios del 60% del PIB ha sufrido en mayor medida en su economía por la actual pandemia, no siendo lo mismo para los países de nuestro entorno con mayor peso industrial en su economía. Sin embargo, en lugar de asistir a buenas noticias en el ámbito industrial vemos casos preocupantes como el posible cierre de las plantas de NISSAN en Barcelona o la disminución de la plantilla en ALCOA.

El peso de la industria en el PIB español en el año 2000 era del 18,7 % y en 2018 del 16 %. Es cierto que la industria del conjunto de la eurozona y, en general, la de los principales países europeos, ha seguido una evolución similar a la de España (su peso en el VAB total ha pasado del 22,4% en 2000 al 20,1% en 2018), pero ello significa que no estamos en la tendencia deseada en toda la Unión Europea.

La industria está identificada como el sector de alta productividad con mayor capacidad de arrastre sobre el conjunto de la economía. Un estudio elaborado por el Gobierno de Estados Unidos señala en el 1,34 la capacidad tractora de su industria, es decir, que cada $ generado en la industria arrastra otros 1,34 $ en otros sectores o que cada 100 $ de PIB industrial se acaba convirtiendo en 134 $ de PIB. Además de la industria, el informe destaca otros sectores con una alta (aunque menor) capacidad de arrastre: por un lado, la agricultura y la construcción, por otro, dos subsectores de servicios: la logística y la información.

El debate o las iniciativas por la industrialización no son nuevos e incluso trascienden nuestras fronteras, ya que también es una preocupación de la Unión Europea. Este carácter estratégico de la industria en la economía hizo que, en 2014, la Comisión Europea se pusiera como objetivo relanzar la industria en Europa como eje del crecimiento económico, fijando el 20% del PIB como la meta a alcanzar en 2020. De esta manera, se puso de relevancia la industria como la columna vertebral de la economía europea.

Otro de los problemas crónicos de nuestro actual tejido industrial es la deslocalización de los centros de decisión. Las estrategias de las empresas cuyo centro de decisión no está en España pueden sufrir debido a la localización de su headquarter por presiones de tipo político/económico, conllevando que nuestro tejido industrial sea el que sufra al final (y tenemos ejemplos recientes al respecto).

Hemos de tener muy presente que la desaparición de una planta industrial de referencia (como el posible caso de Nissan), no sólo afecta a la propia empresa, si no que tiene un efecto de arrastre en toda la industria auxiliar, empresas de mantenimiento, Facility Services, Ingenierías ,…etc. Como conclusión lleva a un empobrecimiento del tejido productivo global de una zona o región.

En España hemos tenido varias iniciativas como la “Agenda para el fortalecimiento del sector industrial en España”, desarrollada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo (2014) o los “Pactes Nacionals per a la Indústria i per a la Societat del Coneixement” más recientemente en Cataluña. Sin embargo, seguimos asistiendo a una caída del % de PIB de la industria en nuestro país. Como causas básicas de ello entendemos que tenemos:

 

Necesitamos una real, eficiente y sostenida política industrial (más allá de los ciclos electorales). Necesitamos una política industrial que ponga las bases a corto, medio y largo plazo para definir e implementar la reindustrialización de nuestro país. También la misma debe priorizar los segmentos sobre los que invertir, ya que no nos podemos permitir una dispersión de esfuerzos (digitalización, ciencias de la salud, alimentación, energías renovables, sostenibilidad, etc.).

Necesitamos un marco legal estable y atractivo para la inversión.

Necesitamos condiciones fiscales y legales para que el capital nacional vea más atractiva la inversión industrial que hacia otros sectores que en el pasado han copado la misma. La inversión debe ser atractiva para el capital nacional con el fin de tener el centro de decisión local. Esto debe ser una prioridad estratégica.

Necesitamos una política educativa que incida en tres puntos:

  • Ciclos Medios con una formación más cerca de las necesidades de las empresas y con contenidos preparados para los nuevos retos como son la Industria 4.0.

  • Fomento de vocaciones en las especialidades de ingeniería. Las nuevas generaciones no conocen realmente el atractivo de estas salidas profesionales y se dirigen siempre hacia las salidas profesionales digitales.

  • Una formación continua que se dirija a los nuevos perfiles necesarios fruto de la evolución tecnológica.

Un enlace eficiente entre las instituciones de investigación, Universidades y empresa para conseguir transferencia tecnológica e innovación (asignatura siempre pendiente en nuestro tejido industrial). La gran dependencia tecnológica actual de nuestro país, hace difícil la creación de productos y soluciones industriales propios.

Inversión internacional sí, pero comprometida en el tiempo y con poder local. La venta en el pasado de grandes campeones industriales nacionales muchas veces ha conllevado un drenaje por parte de la matriz de recursos y capacidad de decisión tecnológica, con la desaparición de tejido innovador nacional.

Mecanismos de “Clusters” y alianzas con el fin de trabajar en el crecimiento de nuestro tejido productivo (mayoritariamente en manos de PYMES).

Nuestro país tiene unas enormes ventajas que tenemos que aprovechar: posición geográfica, grandes profesionales, costes competitivos, infraestructura logística, empresas internacionalizadas, extensa tradición industrial,…etc. Es por ello que desde la Asociación Española de Mantenimiento (AEM) estamos convencidos que, con una apuesta seria y coherente en el tiempo, podemos revertir la actual situación y llevarnos a r recuperar el rol de potencia industrial que haga sólida la economía de nuestro país, contribuyendo al bienestar de nuestra sociedad, que se ve seriamente afectado, por ejemplo, por la actual precariedad laboral. Sólo nos falta la decisión, voluntad y paciencia para conseguir estos objetivos que, con el apoyo necesario, son alcanzables a medio plazo.

El turismo tiene que seguir siendo una fuente de ingresos, pero debemos ser conscientes que su estabilidad es muy volátil y puede verse afectada por circunstancias extrínsecas, no pudiendo estar la economía de un país sujeta a los vaivenes como el que acabamos de sufrir por la pandemia que nos ha azotado.

Todos tenemos un papel en este proyecto: Las diferentes administraciones, sindicatos, patronales, universidades,…etc., así como las asociaciones, punto de referencia de los profesionales y empresas de cada sector/actividad.

La caída del peso industrial afecta especialmente al mundo del Mantenimiento, y por tanto a nuestros asociados. Es por ello que desde la Asociación Española de Mantenimiento lanzamos este manifiesto y nos comprometemos a ofrecer nuestra experiencia y voz como representantes del sector de mantenimiento en España para participar en este proyecto. #reindustrializacionYa

 

Barcelona y Madrid 23 de Junio 2020

 

D. Francisco Javier González
Presidente

D. Joan Mitjavila i Giró
Secretario General

D. Manuel Jarrega Domínguez
Vocal Comité Ejecutivo AEM
 

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